Desde la psicopatología la doble personalidad es un trastorno que disocia la identidad en formas de ser diferentes, con estructuras, pautas de conducta, criterios y formas de reacción que les son propias, y condicionan el modo de actuar. En situaciones de tensión, se pasa de la una a la otra.

Junio  2013 | Publicado en la

 

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DOBLE PERSONALIDAD

Por Horacio Krell*

 

Desde la psicopatología la doble personalidad es un trastorno que disocia la identidad en formas de ser diferentes, con estructuras, pautas de conducta, criterios y formas de reacción que les son propias, y condicionan el modo de actuar. En situaciones de tensión, se pasa de la una a la otra. Estas personalidades tienen características psicológicas muy distintas y pueden tener hasta distinto nombre, sexo, profesión, edad, etc. El pasaje suele ser brusco y es común que se niegue lo sucedido mientras dominaba la personalidad anterior.

“El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde”, de Robert Stevenson, es uno de los libros más importantes de la literatura. El éxito radica en su trama fantástica, que  plantea un conflicto que deja al lector sin aliento. Partiendo de que todos tenemos nuestra parte buena y nuestra parte mala, el personaje encuentra el modo de separar sus dos mitades y convertirse en dos hombres de personalidades totalmente opuestas. Si bien el tema del doble es hoy un tópico de la literatura, es la obra más representativa de esta temática.

Desde la psicología de la normalidad se distingue el Yo del Ego, este último es el aprecio excesivo que una persona siente por sí misma. En esta nota lo plantearemos como la instancia psíquica donde el Ego se reconoce como Yo. El Ego se va autoconstruyendo inconscientemente a lo largo de la vida través de la adquisición de conocimientos, creencias hábitos y experiencias. La falta de conciencia de cómo se crea hace pensar que uno es eso que ha venido haciendo y experimentando. El Ego es el Yo mental y emocional impuesto por el medio. Advertirlo puede despertar al Yo real que permanecía dormido.

Al disociar un yo observador del Ego, es posible ver la realidad. Hasta entonces se podía ser más o menos sano, centrado, equilibrado o feliz, pero la conciencia, esa otra cosa. Es la presencia que aparece de lo que uno verdaderamente es. Y llega cuando la mente se conecta con su fuente espiritual y recién entonces el sujeto puede elegir por sí mismo.

 

Aprender a ser

Es el primer principio de las 4 A de la educación. El Ego utiliza mejor las otras A: aprender a hacer,  a aprender y a convivir. Aprender a ser es un aprendizaje duro que pocos realizan, porque la educación prioriza el conocimiento al autoconocimiento.

Esto genera patologías de doble personalidad como el no saber lo que se quiere. Esa creencia falsa sobre lo que uno es, impide potenciar lo que podría llegar a ser. El sujeto se identifica con un fragmento de sí mismo y desconoce la dependencia a la que se somete.

El Ego es el medio que usa la inteligencia para adaptarse a sistemas educativos y sociedades imperfectas. El riesgo es no descubrir el genio interior y quedar atado a roles no alineados con el centro espiritual. Es por eso que nadie está contento con lo que hace. El test de la inteligencia emocional mide la alegría o la apatía, en el arte de vivir.

 

Operar sin identidad

El creador del Ego es la mente. Cuando no la gobierna proactivamente la conciencia, es dirigida desde afuera por la sociedad de consumo que ofrece lo nuevo, forja el miedo a perderlo y reduce la energía y la felicidad en el presente. Un cuerpo sin mente no podría sentir, pensar ni actuar. Una mente sin conciencia produce un Yo frágil. El aprendizaje se da en contextos sociales. Para aprender a ser se precisa llegar al origen, la mente se alinea con la conciencia y optimiza su capacidad de elección.

 

Tomar las riendas

Un cerebro sin señales orientativas, vaga errante y lo emocional no complementa lo espiritual. Por esta disociación los éxitos son fugaces y los traumas eternos. El anclaje entre razón, emoción y espíritu genera amor, integración y paz. La mente posee un software libre  pero si se infecta con virus del contexto produce un Yo dividido. Fabrica una prisión sin que se advierta porque nunca vivió algo distinto.

La sociedad de consumo crea necesidades ficticias y hace del ciudadano consumidor. Le entrega un radar para que imite la moda y a los ricos y famosos en lugar de la brújula que le permita descubrir en sí mismo al genio que habita en su mundo interior. Aldous Huxley en 1932 escribió Un mundo feliz. Allí  predijo una democracia que sería a la vez una dictadura perfecta; una cárcel sin muros en la cual los prisioneros no querrían evadirse. Un sistema donde, a cambio de consumo y placer, los esclavos amarían su servidumbre.


El mundo es un espejo

La falsa realidad no garantiza bienestar ni seguridad y el Ego es presa fácil del contexto que lo somete a la impotencia y al temor, lo anómalo es la norma.  Al formar parte de eso, se identifica y no conoce otro mundo. La mente lo hace adicto a falsas identidades que lo esclavizan y lo alejan del verdadero ser. Esa moral se basa en premios y castigos e impulsa a crear una identidad (Ego) que permita desenvolverse socialmente, aunque se sienta que todo es mentira y se viva la presencia de una ausencia.

 

La banalidad del mal

Un fanático se siente superior, miente, mata, Tiene una mente disfuncional que no enfrenta al orden establecido. En regímenes totalitarios quien hace un culto a la obediencia, puede hacer una carrera brillante, porque es lo que precisa el régimen, gente que no quiera pensar. Heidegger, el filósofo del ser, fue rector de la Universidad de Friburgo bajo las leyes nazis y murió sin haber renunciado a su carnet de militante.

No puede ser calificado como “filósofo del ser” alguien que consiente el asesinato.

Dónde está el conocimiento que se perdió con la información, dónde la sabiduría que se perdió con el conocimiento, se preguntó Elliot. Conocimiento no es sabiduría. Heidegger, poseía méritos intelectuales, pero también todas las debilidades. Al igual que otros colegas, participaba de la ideología y de las circunstancias de su época.

Hegel había identificado la figura del espíritu absoluto en Napoleón, que, con las diferencias del caso, reflejan el mismo pensamiento. El espíritu absoluto o el superhombre mitológico representan lo mismo. Entonces una gran inteligencia desciende a la categoría de masa, y la masa se eleva por una ideología que nivela cualidades arbitrariamente.

El examen de Hannah Arendt sobre el teniente coronel SS Adolf Eichmann, en la exterminación de seis millones de judíos,  arroja conclusiones válidas para todas las sociedades envilecidas por un régimen totalitario. Se tiende a ver la fuente de la crueldad humana en personajes diabólicos. Nada de esto asoma en la doble personalidad de ese pobre diablo, fracasado, inculto y tonto, que encuentra en el nazismo, la oportunidad de ascender y disfrutar del poder. Un instinto de supervivencia le quita la capacidad de pensar. Obedece y sirve a su jefe, con una venda que le hace ignorar la consecuencia de sus actos. Con énfasis aseguró que nunca había matado a un judío. Cualquiera que haya padecido una dictadura sabe que se sostiene en individuos sin cualidades, burócratas de oficio y de alma, que mueven las palancas de la corrupción y la violencia, mirando sin mirar, oyendo sin oír, actuando sin pensar, como autómatas vivientes que llegan a las más altas posiciones. Invisibles, eficaces, mediocres sin cara y sin nombre son responsables de los peores sufrimientos, agentes del mal detrás de la nimiedad de un oscuro funcionario.

El concepto es demoledor y alerta sobre los horrores de doble personalidad que estas patologías desencadenan. En el más vulgar de los seres se esconde el "bien" y el "mal". Hannah Arendt,  habló de la "banalidad del mal" al observar a ese burócrata de escritorio para quien despachar los trenes era una tarea rutinaria de todos los días. El contenido de esos trenes, eran judíos, números, no personas. La única vez que visitó un campo, se descompuso. Y siguió en su escritorio sin relacionar números con seres que morían.

No muy distinto es el Tigre Acosta, el de la dictadura, que revoleaba las manos y decía: ¡No están, no tienen entidad. Son desaparecidos! La misma cruel banalidad del mal.

Algo de esto dijo Georges Bataille, comentando el prontuario criminal del valeroso compañero de batalla de Juana de Arco, al que se le descubrió más tarde que asesinaba niños en serie porque era un pervertido sexual: que, nos guste o no, en el fondo de todos nosotros, no sólo los "malos", también los "buenos", se esconde un pequeño Gilles de Rais.

El nazismo no era lineal. Estaba compuesto por arribistas, donde la cuestión racial no era la clave, salvo para un grupo cerrado de fanáticos. El nazismo fue un movimiento juvenil lleno de trepadores. Había líneas internas, muchas veces contradictorias. En el fondo, está la naturaleza humana, las leyes de la burocracia, y las particularidades de una sociedad.

Lo diferente entre el cielo y el infierno es que en el cielo el policía es inglés, el mecánico alemán, el cocinero italiano, el banquero suizo y el amante francés. En el infierno hay policía alemán, mecánico francés, cocinero inglés, banquero italiano y el amante suizo.

 

La actitud frente a la vida

Los prisioneros no tenían qué comer, pero los “Kapos” -prisioneros privilegiados- no padecían hambre y eran más crueles que los guardias de las SS.  Los prisioneros sólo querían volver con su familia  o salvar a sus amigos. Por eso no dudaban en que otro ocupase su lugar. Se mantenían vivos los que perdían sus escrúpulos. Pero el hombre no es una cosa más entre las cosas, es su propio determinante. Los campos de concentración fueron un laboratorio vivo, un banco de pruebas donde algunos actuaron como cerdos y otros como santos. El hombre tiene ambas potencias, de sus decisiones y no de sus condiciones depende cuál se manifestará. Víktor Frankl fue un prisionero más pero descubrió que hay algo que nadie le pudo quitar, fue su actitud ante la vida. Porque lo que vale es la actitud que adoptamos ante el sufrimiento cuando debemos cargar con él.

 

El retorno de los neopopulismos

Cientos de burócratas de hoy son verdaderos perversos que encajan con asombrosa nitidez en la categoría de la doble personalidad. Con sus caras de buenos muchachos, con haber recibido emocionados su regalo del día del padre, son personajes que recitan en la TV los versos del relato que les lava la conciencia.

El juez Fayt dijo: Los hechos son sagrados, pero el comentario es libre, sobre la crítica a su edad por pertenecer a la Corte Suprema, lanzada por la presidente Cristina Kirchner. Culturas milenarias vieron en la madurez signos de sabiduría. Miles de personalidades de la edad de Fayt, son políticos, economistas o artistas. Son nonagenarios que mantienen una lucidez única y son fuente de inspiración. Uno es Nelson Mandela, de 94 años, enfermo y en estado reservado. Nadie dudaría un instante en pedirle consejo a este líder mundial ni le daría la espalda por considerarlo viejo. Más allá de los achaques, la sabiduría es pariente cercana de la experiencia y se adquiere con los años. Giuseppe Verdi sobre su longevidad creativa dijo: toda la vida busqué la perfección y no la pude hallar. Hoy quieren cambiar la cultura milenaria de la división de poderes por la voluntad popular. Hay cerebros viejos pero jóvenes, llenos de sabiduría y cerebros jóvenes pero viejos, repletos de ignorancia.

Para Alexandre Koyré todo espíritu totalitario nace del odio, del resentimiento y la envidia; lacras sociales que los dictadores, fomentan en las masas y son inmunes a la razón. Por eso, sus líderes, con conductas delictuosas y rasgos narcisistas, apelan a las emociones. Logran así lo que Gustave Le Bon llamó el alma colectiva, como si sus mentes se fusionaran en una sola, como hipnotizadas. Pierden su identidad y, se convierten en la médula espinal del totalitarismo. Es un gran peligro para la sociedad y las instituciones. Los regímenes totalitarios actuales, neopopulistas,  más que salidos del odio, de la envidia, de la venganza,  son conspiraciones para conquistar el poder y apoderarse del Estado. Para la antropología totalitaria no existe discernir entre lo verdadero y lo falso. Es un asunto propio de la elite y no de la masa, que es guiada o movida por el instinto, la pasión, los sentimientos y los resentimientos. No sabe pensar ni querer. Solo sabe obedecer y creer. La masa cree todo lo que le dicen, si se lo repiten con insistencia, halagando sus pasiones, sus odios y temores.

 

Doble personalidad del asesino

Se filtra en numerosos casos. El siniestro clan Puccio vivía en familia mientras en el sótano había secuestrados a los que luego asesinaban. La respetable señora Yiya Murano envenenaba a sus amigas para sacarles su dinero. Hubo un famoso caso en Francia, protagonizado por Jean Claude Romand, que mató a toda su familia para ocultar que toda su vida había mentido a sus padres y sus amigos.

Para el juez Zaffaroni, que es un garantista, la noción de peligrosidad es ajena al hombre, y los criminales no son victimarios, sino víctimas del sistema. Ve la vida desde sus despacho sin ser molestado por la realidad, y por eso no siente lo duro que es ser víctima o pariente. Tampoco le molesta ver al país en el fango, identificado con la ideología reinante Ha suplantado el término crimen por conflicto, y promueve penas alternativas y el perdón. Son ejercicios del intelecto, con consecuencias nefastas para la convivencia social civilizada.

No se trata de moral, sino de estructuras de poder. La obediencia y la confianza en la autoridad sin crítica es lo banal, la mayoría no sabe lo que hace cuando lo hace, ni quiere saberlo pues le resulta cómodo hacerlo sin conocer sus consecuencias.

El hombre es el único ser que alberga a todos los demás animales en el interior de su alma. Cuál posibilidad se desarrolle estará determinada por las circunstancias.

Cada persona común y corriente puede ser un pichón de Eichmann cuando vota a sabiendas a los que dejan morir de hambre a los niños en un país donde sobra comida. Algunos son pobres personas que han tenido infancias terribles, con falta de alimentos, de afecto, de educación, de estímulos estéticos y morales, y adulteces opacas, destruidas por el trabajo embrutecedor. Pero otros son personas con buenas infancias, estudios terciarios, carreras exitosas, veleidades artísticas y filosóficas, buen pasar, muchos años de buena vida.

Fito Paéz era uno de los músicos preferidos del presidente Néstor Kirchner. A Kirchner le encantaba la canción “El amor después del amor”. Casualidad o no, el músico se convirtió en uno de los íconos culturales del kirchnerismo y de Cristina la continuadora de la obra de Néstor. Sus contrataciones para actos oficiales fueron motivo de polémica con los actos del Bicentenario y por el Día de la Bandera en 2012. Trascendió que cobrará $ 2.178.000, a través de una sociedad anónima, por cinco recitales

Entre la dictadura y el mal no existe mucho trecho. Entre la ignorancia y el populismo tampoco. Fue la pura ausencia del pensar lo que le permitió a Eichman ser un criminal. Lo banal y hasta cómico, es que no se descubrió en él la menor hondura diabólica.

Lo terrible es que no era un hombre excepcional, sino uno común y corriente, un buen esposo y padre. Lo que significa que todo hombre común y corriente, en ciertas circunstancias puede convertirse en un Eichmann sin que esto implique una postura esencialista. Implica, simplemente, no creer que para llegar a ciertos extremos hay que llevar un cartel de malo. No sólo los mediocres pueden hacer mal. Ya lo decía Mahatma Gandhi: ¨Temed la dureza de corazón de los hombres cultos¨. Los pseudo intelectuales que generan ideologías causantes de espantosos males, las pergeñan en cómodos y confortables reductos y en países que llevan una vida opuesta a la que pretenden imponer. Son propulsores del viejo y conocido ¨Animémonos y vayan¨ o del “Vamos por todo”.

Más adecuado sería abordarlos desde la neuropsiquiatría y no desde las ciencias morales. Seguramente su conducta se definiría como la propia de un psicópata. Los conceptos de bien y mal son problemáticos porque tenemos una inmensa capacidad para justificarnos.

 

Doble personalidad en los políticos

En coincidencia con las revelaciones sobre espionaje masivo, Obama designó a dos exponentes del ala progresista. Obama empezó como estadista renovador  y transita su último mandato como el “pato rengo” que afecta a los mandatarios reelegidos y refleja una doble personalidad. El SecretLeaks es un embrollo que puede definir su lugar en la historia y el liderazgo estadounidense . Quien llegó para dar vuelta la página a la Doctrina de la Seguridad Nacional post-11S 2001 aparece como su refinado continuador, revelando las limitaciones para producir una presidencia transformacional. Ante el recuerdo de Nixon, evocando el Watergate, Obama mueve fichas en su política exterior como el retorno a la política “de principios” de Carter.

Las revelaciones de Edward Snowden, el jóven ex empleado de la CIA refugiado en Hong Kong, ocurrieron en paralelo al juicio a Bradley Manning, el analista de inteligencia militar que filtró los secretos a WikiLeaks. Las nuevas funcionarias, Susan Rice y Samantha Power impulsaron el compromiso de los EE.UU. en la caída de Khadafi en Libia, desafiando al establishment conservador y al Pentágono. En este mundo globalizado, enredado y complejo, gobernar es controlar el caos. Un caos está también dentro del sistema.

 

Doble personalidad en mundo del espectáculo

El asunto parecía una violación seguida de muerte y espantaba pues habría un psicópata suelto capaz de raptar, violar y matar a una niña y arrojarla a la basura. Esa novela de terror derivó en un acertijo de Agatha Christie transmitido día y noche, en la TV argentina. Pero ante autopsias y peritajes precarios, nadie confía en la capacidad de la policía ni en la política de seguridad del gobierno. Los gestos del padrastro, los susurros del fiscal, las diatribas de la esposa del acusado, la especulación del periodismo, las lecciones vacías de los criminólogos y los reportes de los movileros ganan los primeros planos. Los ciudadanos se hechizan con un thriller que consumen con espíritu detectivesco. La muerte de Ángeles trocó el estupor y angustia por espíritu deportivo: se dejó de discutir sobre política y se pasó a debatir hipótesis y sospechosos.  Cada uno con su teoría y su culpable, y todos jugando a Sherlock Holmes sacando conclusiones  con datos provisionales o erróneos, viven este drama como si fuera una miniserie, donde cada cual juega su propio ingenio y no quiere perder.

La grieta social que abrió la política en la sociedad se cerró en una tregua inesperada: cohesionados frente al asesinato. La historia está llena de crímenes que mantuvieron en vilo a la opinión pública y fascinando a los pueblos en todos los tiempos. Y cada crimen explica la época y la sociedad en la que se produce. El homicidio de Ángeles no escapa a esa lógica de hierro. Ocurre aquí, donde las fuerzas de seguridad son de dudoso proceder, la Justicia es ineficiente, la policía no se parece a Scotland Yard y las cárceles son escuelas del delito.

Las estadísticas dan cuenta de que existe una Ángeles Rawson cada día y medio. Una mujer es baleada, quemada, ahorcada o acuchillada cada 36 horas sin que los medios presten atención. Mabel Bianco, experta en el tema, asegura que los femicidios crecen de modo exponencial, que la policía y la Justicia no están entrenadas para lidiar con eso, que esta ineficacia redobla la impunidad y que el Consejo Nacional de las Mujeres carece de presupuesto. La metáfora del tratamiento que reciben las mujeres atacadas se ve en esas bolsas de basura a las que Ángeles fue confinada. La crueldad, la desvalorización femenina y las ganas de humillar están impresas en el modo de deshacerse del cadáver.

Este crimen no pasó inadvertido porque sucedió en los territorios de la clase media y porque tiene visos de enigma policíaco (quién, cómo, por qué). Esos condimentos, sumados a una patología social, bastaron para convertirlo en un film de Alfred Hitchcock, quien dijo: "La televisión ha vuelto a traer el asesinato a las casas, es decir, adonde pertenece".

Séneca distingue el temor de los hombres y el de los animales, y plantea que, mientras las fieras sólo deciden huir de los peligros que ven, la imaginación y el recuerdo atormentan a los seres humanos tanto por el pasado como por el porvenir, soslayando el presente. Así, se explaya, "la previsión, el bien máximo de la condición humana, se convierte en un mal".

El espacio televisivo tiene una oferta desmedida de señales, pero el tema marca (léase rating, al punto que el cable desplazó a la TV abierta). La TV es con Twitter el living ampliado de la casa. En familias, como la de Los Locos Addams, familias muy normales para la época, con dobles personalidades y personalidades divididas.

 

El bien supremo

Para algunos “el fin justifica los medios” que deben sacrificarse por un bien superior. Lenín dijo: “que mueran los que tengan que morir pero la patria debe vivir”. El bien común de una sociedad, en cambio, apunta al bienestar de todos y de cada uno. El bienestar social crea el contexto que sostiene la calidad de vida y la alegría de vivir.

Hoy existen muchos seres excluidos que sólo reciben inequidad, pobreza y desempleo. 
Un país inteligente apuesta por el bienestar general mediante la educación gratuita y la igualdad de oportunidades. Aplica la  teoría de las inteligencias múltiples para detectar el genio especial de cada niño e introduce su preferencia en los programas de estudio. 
Finlandia detectó que la educación es la condición esencial del progreso. Logró que su índice Gini que mide la pobreza sea muy bajo y es pionera en tecnología, lo que alienta a su gente a superarse.  Como comunidad letrada hace de la lectura su hábito de aprender, disfrutar y cultivarse.  Compatibiliza valores republicanos ligados a lo nacional, con valores individuales de  honestidad, lealtad y confianza, para crear una sociedad en la que se puede ser uno mismo, respetar al otro y donde el desarrollo personal y social es la meta.

La escala de valores

Maslow descubrió la pirámide de las necesidades. En su base reposan las de comer y dormir, en el medio las de seguridad, lazos sociales y deseo de reconocimiento. En la cima las de autorrealización y trascendencia. La necesidad  es la madre del invento  que hace crecer los valores que permiten escalar la pirámide. La educación no enseña a desarrollar el 90 % dormido del cerebro. Importan tanto el crecimiento de los recursos como el desarrollo social. Un país desarrollado apuesta al capital intangible que se aloja entre las dos orejas. Antes prevalecía la fuerza bruta, hoy el músculo es el cerebro. EEUU vinculó ciencia, tecnología y producción, e invirtió en importar cerebros. El 33% de sus premios Nobel son americanos por adopción.

 

El radar o la brújula

Dejar de valorarse desde afuera, de imitar a la moda o a los ricos y famosos, inicia el cambio. Hasta aquí no usaba la brújula para conocer su mundo interior. Lo que daba sentido a su vida estaba afuera, desde allí se regulaba la existencia, la moral, la identidad, el estilo de vida y las creencias. Se producía así la desconexión con la identidad real. Ni siquiera se sospechaba de la existencia del verdadero centro vital. Sin embargo ese algo con lo que se nace no se puede separar, pero si ocultar, actuando en piloto automático.

Esto genera seres vulnerables, dependientes,  reactivos,  adictos a los estímulos, frustrados, tensionados y atemorizados,  seres que se irritan cuando no sucede lo que desean.

 

El falso Ego lleva a la desdicha

Cautiva con promesas de un futuro que nunca llega. Distorsiona la realidad y causa sufrimiento por identificarse con creencias falsas. El ego halla razones para sufrir con excelentes argumentos. Crea víctimas que padecen injusticias. La preferida es: el día que tengas esto o seas aquello serás feliz. Aprenden a sobrevivir con eso.  Deben aprender a elegir y a dejar la desdicha, a dejar de ser esclavos de su mente.

La batería del auto usada para iluminarlo se arruina, pero conectada con el encendido del motor se recarga. Hay que conectar los deseos y  los recursos con los valores. Al ego hay que agradecerle los valiosos servicios prestados, a su energía y dedicación, entender para qué sirvió y para qué no. Qué facilitó y qué trabó. Y cambiarlo … después de todo fue una construcción inconsciente y automática, hecha sin haber prestado la debida atención.

 

El comienzo es importante

Al notar que el Ego es disfuncional, se advierten sus diversas caras. En la desdicha se pueden cerrar los ojos, inspirar y percibir la presencia que se oculta. Se necesita enfocar la atención en el presente, ver que las cosas no son como parecen, retirar la capa superficial. Así aparecen dos personalidades. Descubrir cuál es falsa es el principio. No hay que correr, sólo es cuestión de ver. De pronto se descubre la identidad falsa y se la abandona. La mejor forma es que caiga como caen las hojas secas, sin hacer nada más que advertir  su presencia. A las hojas secas se las lleva el viento.

Al madurar se ve que el Ego era causa de desdichas y que se desvanece si no se lo alimenta. La mente y el Ego dejan de gobernar, son súbditos de la conciencia ubicada en el verdadero centro. Presencia del Ser sin máscaras. Sólo consciencia y emoción puestos en el presente. Es otro estado de consciencia. Hay que dejar de ser su víctima, aprender a manejarlo, romper diálogo interior que acomodaba el mundo externo al interno.

 

Conócete a ti mismo

La libertad es la capacidad de tener actos conscientes. La razón es limitada y cada uno puede ver otra cosa, hay pluralismo y relatividad. Construir la identidad consume energías pero es peor la falsa identidad, asumir como propios planes ajenos, eludir compromisos, diferir las crisis y caer en la parálisis por exceso de análisis. Para que la identidad no sea un sueño y evitar que como dijo Rousseau: el hombre nazca libre y por todas partes se lo encuentre encadenado, hay que desarrollar el potencial eligiendo mejores proyectos y modelos y convertirse en el arquitecto del propio destino. El creador innovador es el mejor imitador de Dios en la tierra. Aprendió a convertir su espíritu en materia.

Wilson Acosta tuvo un gesto de amor. Dos sábados y dos domingos a la intemperie juntando moneda por moneda. Con apenas 12 años, vendió copones de azúcar en una canchita de fútbol; ahorró dinero y pudo cumplir un sueño: que su escuela rural, tuviera una nueva bandera argentina el día en que su hermana, Jeniffer (10)–,  jurara  la bandera. Graciela Molinero, directora del colegio, quedó perpleja cuando se la acercaron. Él es un chico respetuoso y un gran alumno. Su gesto nos conmocionó. Nosotros, todas las mañanas, les decimos que miren la insignia y la acaricien con el canto. La Bandera me contagia respeto y honor. Quería que mi hermana jurara con una bandera nueva.

 

La distinción entre instituciones y personas

La educación es la industria pesada de un país porque fabrica los ciudadanos del futuro. Debe basarse en un proyecto país que tome del pasado lo mejor para construir el futuro. Hemos visto a lo largo de esta nota cómo la doble personalidad de un individuo surge de la sociedad en la que se forma.

Cuando un gobierno se apodera de la historia y de la democracia, la inteligencia deviene en arbitrariedad. El líder se convierte en émulo de los héroes del pasado; quien lo refuta es un opositor, la opinión periodística es motivo de complacencia o escarnio, sin matices.

La pretensión de monopolizar la verdad la justifica por la defensa del interés nacional y popular. Remite al conflicto, entre los poderes político e intelectual. Ricoeur reivindica para el historiador, la verdad de los hechos pasados; para el juez, la justicia de los tribunales.

Su posición se vincula al propósito de imparcialidad. Jueces e historiadores, comparten virtudes resumidas en: ni favor, ni cólera; ni complacencia, ni espíritu de venganza.

El juez y el historiador están adiestrados para detectar lo falso; son,  "maestros de la sospecha". El juez debe arribar a un veredicto y cerrarse, mientras que la tarea del historiador nunca concluye, siempre se puede seguir revisando el pasado.

La reescritura es incesante por lo que se va encontrando  es la manera en que la historia puede ser útil, que es ofrecer frutos que no hayan sido condicionados y deformados por intereses políticos. Si dos ideas se oponen, esforzarse en conciliarlas, sin anular la una por la otra, permite ver estados sucesivos de una realidad compleja y humana en tanto múltiple.

Defender al juez y al historiador supone reivindicar la independencia intelectual ante la política, un leit motiv de la modernidad. Y es poner un contrapeso a la voracidad del Poder.

Belgrano murió pobre y, para el gobierno, sería un afiliado a su partido. El mausoleo de Néstor Kirchner tiene 13 metros de largo por quince de ancho y once metros de altura. Está coronado por una cúpula transparente que permite el ingreso de la luz natural. Se sostiene con columnas de roca ígnea plutónica que los romanos usaban como símbolo de distinción. Los pisos son de piedra volcánica, las escaleras de mármol y la base de pórfido. El complejo tiene 650 metros cuadrados con una estructura que representa el territorio argentino y una fuente con cámaras de video que vigilan a los visitantes. Fue donado por alguien cercano al gobierno, un multimillonario  que hace 10 años era cajero de un banco.

Ante un crimen el investigador se pregunta ¿A quién beneficia? La interpretación de la historia que propone el populismo beneficia a él y a sus partidarios. Aquí chocan dos posiciones. Una responde a la mirada que se circunscribe a mi familia, a mi partido. La otra mira más lejos, a abrazar incluso a los que todavía no nacieron. Según Lincoln democracia es el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo. Pero el pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por la Constitución. El poder constituido nace del Poder Constituyente para dar al pueblo su organización. Es un poder derivado, limitado y regulado. Lord Acton afirmó que el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente. Votar es un derecho más pero hay otros: a la vida, integridad, honor, familia, propiedad y justicia, que sólo garantizan los jueces de la ley y no los del poder. No hay democracia sin estado de derecho. Los que juran hacer cumplir la Constitución no deben violarla. La Corte no gobierna, impide que el ejecutivo dicte sentencias y domine a la justicia. La voluntad popular precisa límites. El populista manipula a la opinión pública: proclama fines nobles y usa métodos perversos.

 

Aprender a dialogar

La lengua puede usarse para el bien o el mal. Para Demóstenes las palabras que no se convierten en hechos no sirven para nada. El diálogo valorativo crea el hábito de hallar y potenciar lo positivo, anticipando la realidad deseada. Como la conducta revela los fines, para alcanzarlos debemos razonar al revés, desde el futuro hasta el presente, desde la alegría que podemos avizorar. La visión del futuro puede alterar la acción de hoy. No se trata de negar los obstáculos sino de poner énfasis en lo que queremos lograr. Dialogar es una locura para quien profesa el pensamiento único, por eso debemos hacer foco láser en el lenguaje para escribir la página de gloria del proyecto  que nos devolverá la energía. El mundo no es la herencia que recibimos de nuestros padres, es un préstamo que nos hacen nuestros hijos confiando en que se lo sabremos devolver.

 

Dos personalidades en una

Bert Hellinger desarrolló una Terapia Sistémica Familiar: las Constelaciones Familiares. La mitad de tu Ser consiste en tu madre y la otra en tu padre. Tú estás aquí por ellos. Lo que te está ocurriendo es, en cierto modo, por ellos, dijo Osho

Estamos ligados a un sistema que transmite sus valores de generación en generación.  Es necesario crear algo nuevo, más nutritivo, con más energía y dicha. Una constelación que conecte los problemas con sus causas, reoriente las relaciones y reestablezca el amor.

Ningún valor que dependa de lo externo es absoluto. Es la mente la que fija el valor. Los reyes son lo grande o lo pequeño que la mente decida. La felicidad y la desdicha dependen de cómo afrontemos los acontecimientos, no de su naturaleza, dijo Anthony de Mello.

El Ego y el Yo conviven en el mismo cuerpo. Cambiar su diálogo es la clave. Ante los juegos del Ego un Yo desapegado observa, reflexiona, medita y se decide a actuar.

Son dos los hemisferios cerebrales. Uno lógico, verbal y racional; otro emocional, imaginativo e intuitivo. Para Einstein la lógica te lleva de A hasta B y la imaginación te conduce a cualquier parte. Imaginación y conocimiento son dos personalidades que asociadas construyen el mejor instrumento. Un ciego y un paralítico perdidos en el bosque sólo se salvan si actúan en equipo. El ciego ofrece sus piernas y espaldas y el paralítico se monta sobre ellas para indicar el camino. Del mismo modo las dos personalidades del cerebro deben forjar su alianza estratégica para inventar el futuro.

 

*El doctor Horacio Krell es el CEO Ilvem. Dicta conferencias gratuitas sobre métodos que optimizan la inteligencia. Mail de contacto horaciokrell@ilvem.com




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